Capítulo 3. Más allá de la opinión.

No seguir al rebaño, salir de la caja o abandonar tu zona de confort son expresiones que se utilizan constantemente para alentar a alguien a realizar un cambio. Normalmente, este implica aparentemente un giro de 180º en la vida de una persona, colocarle en el lado opuesto al que se encuentra, cambiar de posición. 

Todos alguna vez nos hemos visto arrastrados por estas ideas, interpretándolas como un nuevo comienzo, una nueva forma de ver la vida y en parte puede que así sea, pero no tal como nos imaginamos, ya que…

            - No seguir al rebaño implica seguir otro rebaño.

            - Salir de la caja implica cambiar de caja.

            - Abandonar la zona de confort implica crear una nueva.

Se trata de cambios horizontales, un bueno por malo en Google que supone la adopción de una nueva opinión colectiva no valorada.

Tampoco esto sería pensamiento crítico, ya que supondría simplemente adoptar la posición contraria a la que nos encontramos y no sería fruto de un proceso reflexivo e intelectual.

Llegados a este punto toca situar en el plano el pensamiento crítico. Para ello, nos armaremos de valor y nos serviremos de un tema actual: la vacuna del Covid-19.

Laura de 21 años afirma que no se vacunará, igual que su padre. Según ha oído la vacuna se adhiere al ADN causando una mutación. Además, cree firmemente que el virus se ha creado para aprovecharse del miedo de la población e insertar un microchip para tener un mayor control sobre ellos.

Sin embargo, la madre de Laura está dispuesta a vacunarse. No cree en todas esas conspiraciones. Ha visto morir por el virus a la anciana de la que se hacía cargo y no está dispuesta a arriesgarse a cogerlo. Opina que bastantes porquerías tiene la comida que toman cada día y ve una tontería que le inserten un microchip, total, tampoco hace nada fuera de lo común.

Visto esto, llegamos a la gran pregunta: 

¿Cómo utilizamos el pensamiento crítico?  ¡Volando!

El pensamiento crítico no consiste en empatizar, convencerse ni elegir una de las opiniones que tenemos disponibles, sino que se trata de analizarlas desde el puesto de un observador privilegiado, y esto no puede hacerse desde el tablero, sino que hay que volar y observar desde nuestro propio punto de vista.

Hecho esto, podemos iniciar el análisis al más puro estilo socrático: haciendo preguntas. Sócrates, tal y como se muestra en las múltiples obras de su discípulo Platón, trataba de llegar a conceptos universales sirviéndose hábilmente de preguntas que iba graduando. No obstante, nuestro objetivo no es tan pretencioso como tratar de alcanzar la universalidad de una idea, sino que más bien se trata de desnudar el mensaje para poder decidir acorde a nuestros valores sin ser manipulados por opiniones ajenas. 

Así pues, cuando nos preguntemos, debemos tener presente que nuestro objetivo es separar el hecho de la opinión.

- ¿Cuál es el hecho contrastado, en el que están de acuerdo las dos partes?

Se ha desarrollado una vacuna para el Covid-19.

- ¿Hay algún hecho más?

Ambas partes utilizan hechos para justificar sus opiniones, los cuales requieren ser analizados para no confundirlos con opiniones.

Laura considera que la vacuna produce una mutación en el ADN y que les insertarán un microchip. Ella misma afirma que lo ha oído por ahí por lo que, sin llegar a considerarlo como falso, no podremos dotarlo con el mismo valor que el hecho anterior.

En la otra parte del tablero encontramos a su madre, que apoya la postura opuesta a la de su hija, basándose en un hecho empírico que ella misma ha observado. No obstante, como dijo Protágoras “el hombre es la medida de todas las cosas”. Y es que aunque este hecho tenga apariencia de verdadero, debemos tratar de ir más allá de la mera apariencia y preguntarnos: ¿Qué edad tenía la mujer? ¿Cuándo falleció? ¿Qué pruebas se le hicieron para determinar la causa de su muerte?

La filosofía se basa en preguntar y cuestionar, a no dar nada por sentado. Y es que, si indagamos lo suficiente quizá no alcancemos la Verdad, pero al menos no asumiremos opiniones como si de esta se tratase y podremos afirmar orgullosos que “Solo sé, que no sé nada”.


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