Capítulo 5. ¿Por qué llevan mascarilla los negacionistas?


Tras mucho divagar entre opiniones toca centrarnos en el pensamiento crítico como herramienta. Si bien sabemos que nos sirve para no ser engañados (al menos de forma inconsciente) esto no nos convierte en pensadores críticos, ya que el mero conocimiento no implica sabiduría.

Eusebio vuelve a casa lleno de polvo y cemento, con el pelo sucio y aplastado por el casco. Tras casi diez horas de exhalaciones profundas, sudor y un desagradable olor a óxido, por fin puede quitarse la mascarilla y respirar.

Todavía no hay nadie en casa, por lo que decide darse una ducha y tomar su merecida cerveza mientras enciende el televisor. De un primer trago ingiere más de un cuarto de lata mientras suenan de fondo las noticias:

- … <más de un centenar de personas en la manifestación negacionista por las calles de Madrid…>

“Ya están los pijos estos liándola otra vez” piensa para sí, pero de repente algo corta en seco su pensamiento. La nítida voz del periodista que ha desencadenado tal reacción no se corresponde con la imagen que se proyecta frente a él en la que aparecen un grupo de personas, encabezadas por una rojigualda, vestidos con ropa de calle y en su gran mayoría con mascarillas.

- ¿Por qué llevan mascarilla los negacionistas?- se pregunta en voz alta mientras la multitud avanza enfurecida al grito de  <¡Pedro Sánchez, hijo de puta!>.

Ligeramente confuso y agotado después de una larga jornada de trabajo decide no darle más vueltas al asunto y desconectar echándole un vistazo al móvil. Entre los pocos mensajes, encuentra un vídeo que le ha reenviado su hija Laura. Tras menos de un minuto escuchando a una desconocida hablar sobre como las vacunas producen modificaciones en el ADN humano deja exhausto el móvil sobre el brazo del sofá y observa por la ventana como caen los últimos rayos de la tarde mientras apura su lata en actitud reflexiva y melancólica.

Eusebio tenía claro que no iba a vacunarse, pero un par de días atrás comenzó a dudar sobre ello. Egoístamente pesaba demasiado el hecho de cargar con la culpa de contagiar a otras personas por su insolidaridad, además, estaba su hija Laura con la que había estado de acuerdo antes de que se radicalizara tomando una actitud obsesiva en la que había llegado a afirmar que el virus no era real.

Ante la nebulosa situación de preocupación, ignorancia e incertidumbre en la que se encuentra Eusebio el pensamiento crítico puede ayudarle a obtener una perspectiva más diáfana.

Transcurridos entre cinco y veinte minutos en los que Eusebio perdió la noción del tiempo observando como el sol se ponía entre las montañas, el vuelo de un mochuelo al atardecer le hace volver a tomar consciencia de sus pensamientos y angustias. Para tratar de apaciguarlas vuelve a la cocina a por algo de picar, que acompaña con otra cerveza fría.

Tras un primer sorbo, su cara se encoge en una mueca de desagrado por el fuerte sabor amargo y tratando de quitarse el mal sabor de boca, agarra un puñado de cacahuetes fritos que un par de mordiscos después deduce que probablemente lleven días abiertos. Derrotado por el suceso, se acomoda en el sofá y se rinde al mundo onírico. Ha sido un día duro para nuestro héroe de la clase obrera.

Llegados a este punto dónde se nos presenta una abrumadora realidad con valores contrapuestos en los que difícilmente podemos vernos reflejados y mucho menos tomar acción, debemos primero alejarnos, contemplar y analizar desde la vista de pájaro que nos proporciona el pensamiento crítico para luego descender introspectivamente.

Si alzamos el vuelo más allá de la opinión podemos observar el acontecimiento que turbó a Eusebio: la disociación entre el hecho narrado en el informativo y el proyectado en su televisor, el cual  generó en él una cuestión más profunda de lo que estaba dispuesto a asumir “¿Por qué llevan mascarilla los negacionistas?”.

Eusebio escucha la opinión narrada por el informativo en primer lugar y acto seguido observa la realidad que se presenta frente a él. Sin darse cuenta acaba de separar el hecho de la opinión. No obstante, para nuestro perplejo amigo ignorante de qué es el pensamiento crítico no ha sido más que una pregunta sin respuesta que ha terminado perturbando su ociosa tarde.

En ocasiones podemos hallar la respuesta a una pregunta en otra pregunta, cómo en este caso en el que cabría preguntarse “¿Qué es un negacionista?”.

Así pues, la respuesta a la pregunta de Eusebio la encontraremos silenciando la voz del informativo y escuchando la de los manifestantes.

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